Lesiones tendinosas

Durante la práctica deportiva, la mayoría de las lesiones que se producen alrededor del tobillo-pie, se dan en el tendón de Aquiles, con un 47%, en segundo lugar el tibial posterior con un 32% y en tercer lugar los peroneos en un 11%.

Tendinitis Aquiles

Las tendinosis crónicas suelen ocurrir en los 4-5 cm por encima de su inserción en calcáneo, aunque se pueden dar en todos los puntos. Estas lesiones pueden preceder a una rotura del tendón. Estas roturas se ven con más frecuencia en deportistas de fin de semana en torno a los 40 años, que no realizan calentamiento adecuado.

   Son más frecuentes en personas con pie cavo-varo, y en personas que llevan tacones mucho tiempo (cambios en la tensión del tendón), pies pronadores con calzado inadecuado. También se ven en personas que hacen ejercicios que exige mucho de forma brusca al tendón sin un adecuado entrenamiento.

Recientemente se ha descubierto que puede haber predisposición genética en las lesiones del Aquiles: el gen de la variable alfa del colágeno (COL5A1).


Tendinitis tibial posterior

El músculo tibial posterior se encarga de la flexión plantar del pie, ayudando a llevarlo hacia dentro e invertir la planta del pie. Su tendón pasa por detrás del maleolo interno del tobillo que actúa como polea de reflexión antes de insertarse en el escafoides. Tienen mucha mayor predisposición aquellos deportistas que presenten pie plano valgo que somete el tendón del músculo tibial posterior a una mayor tensión. Esta patología se presenta con mayor frecuencia en deportes como el fútbol, baloncesto o tenis.


Tendinitis de peroneos

La mayoría de las lesiones de los tendones peroneos son causados por esguinces laterales de tobillo típicos, agudos o recurrentes. En el proceso de rehabilitación posterior, la propiocepción se ve alterada y hay mayor predisposición a padecer este tipo de lesiones. Las lesiones agudas suelen ser tenosinovitis y las crónicas tendinosis.

Los problemas de los tendones peroneos en su mayoría se producen cuando se deslizan dentro de la polea, detrás del maléolo lateral. Muchos deportes que implican carrera y salto pueden llevar al desgaste de los tendones en el interior del canal. Un arco plantar elevado (pie cavo) pone tensión adicional en los tendones peroneos dentro del canal y también se ha encontrado que causa problemas de los tendones peroneos.


Tendinitis rotuliana

Se denomina también rodilla de saltador. Está provocada por estrés repetitivo en el tendón de la rótula o del cuádriceps durante el salto. Ocurre sobre todo en deportes de salto como baloncesto, voleibol, o saltadores de altura o longitud; también se ve ocasionalmente en jugadores de fútbol. Puede ser visto en atletas que practican otros deportes sin saltos, tales como levantamiento de pesas y ciclismo. También puede verse en personas que no practican deporte como enfermedad ocupacional.

Se han implicado el sexo, el mayor peso corporal, genu varo y genu valgo, un aumento del ángulo Q, rótula alta, rótula baja, y desigualdad en la longitud de las extremidades como factores intrínsecos de riesgo. Sin embargo, la única alteración claramente vinculada a la rodilla de saltador es la pobre flexibilidad de los músculos cuádriceps e isquiotibiales. El sobreentrenamiento y el practicar sobre superficies duras han sido implicados como factores de riesgo extrínseco.

   Curiosamente, el tendón rotuliano experimenta mayor carga mecánica durante el aterrizaje que durante el salto, debido a la contracción muscular excéntrica del cuádriceps. Esta fuerza muscular excéntrica puede ejercer una resistencia a la tracción de cargas que conducen a la lesión..


Síndrome de fricción de la cintilla iliotibial

Se produce por roce de la cintilla contra el cóndilo femoral externo. Ocurre en deportistas de carrera de fondo, ciclismo, esquí en forma de dolor y crujidos. Suele aparecer al pasar de flexión a extensión sobre los 30º. Además de fisioterapia puede mejorar con una cuña pronadora de 5 mm en personas con morfotipo varo.



Tendinitis isquiotibiales

Los tres (semimembranoso, semitendinoso y bíceps femoral) son músculos biarticulares, que extienden la cadera, y flexionan la rodilla. Las lesiones musculares son muy frecuentes en deportes que implican carrera a alta o máxima velocidad, como el atletismo y el fútbol. Los problemas tendinosos se localizan habitualmente en la parte proximal de los tendones, a nivel de la inserción en el isquion y la unión miotendinosa. A ese nivel puede ocurrir tendinopatías de los isquiotibiales, habitualmente se hacen crónicas. También pueden aparecer bursitis Isquiática. Los síntomas son más acusados al sentarse sobre una superficie dura o largo rato, como al conducir. El dolor es de características inflamatorias. El tratamiento debe estar encaminado a controlar la inflamación, reposo, frío local, antiinflamatorios, e incluso una infiltración con corticoides.

En el síndrome de Isquiotibiales el dolor se irradia al muslo (ciatalgia) porque existen adherencias y fibrosis alrededor del nervio ciático cuando desciende hacia la pierna a nivel de los tendones isquiotibiales. El tratamiento inicial es conservador, pero son casos rebeldes habitualmente, siendo necesario para resolverlos una liberación quirúrgica del nervio. Por último tenemos que recordar algo previamente mencionado, el síndrome compartimental crónico de isquiotibiales provocado por el ejercicio.


Tendinitis flexor hallux

Aparece dolor detrás del maleolo interno irradiado a la planta del pie, que aumenta con los movimientos resistidos del primer dedo. Puede estar relacionado con la inflamación a nivel del os trigonum. Es muy típica de bailarines de ballet. El tratamiento en la mayoría de los casos es
conservador.


Lesiones en hombro

Se pueden producir lesiones son por traumatismos directos, caídas sobre el brazo, o bien por sobreuso provocando microtraumas de repetición en las estructuras que conforman la articulación del hombro. Se dan en aquellos deportes donde se practican lanzamientos por encima de la cabeza, como el béisbol, balonmano, voleyball, lanzadores de jabalina, pádel, tenis… y en deportes donde son imprescindibles grandes rangos de movilidad con repeticiones continuas, como ocurre en natación, específicamente en estilo mariposa.

Las patologías que más se ven son cuadros de inestabilidad con luxaciones o subluxaciones glenohumerales unidireccinales, bidireccionales o multidireccionales, microinestabilidades por sobreuso repetitivo, cuadros de pinzamientos del manguito con el acromion o del manguito con el reborde póstero-superior del rodete glenoideo, lesiones de inserción tendinosa sobre todo del bíceps (lesiones de SLAP) y compresión del nervio supraescapular en los jugadores de tenis.

Los deportistas de lanzamiento, por el tipo de movimientos que realizan en su práctica diaria, suelen presentar una retracción capsular posterior de la articulación glenohumeral, esta situación favorece que el hombro se subluxe anteriormente, es decir, que la cabeza del húmero se desplace con mayor grado de movilidad hacia delante. Esto ha de tenerse en cuenta para ayudar al deportista que ejecute ejercicios de estiramiento de la cápsula posterior y para que fortalezca las estructuras anteriores del hombro, para evitar este desplazamiento anterior del hombro.

Establecido el diagnóstico, hay lesiones que pueden curar o mejorar con un correcto programa médico y rehabilitador, reposo programado o readaptación de la actividad física en función del grado de lesión; así como un plan de fisioterapia personalizado para cada tipo de lesión y de deportista. En los casos en los que la cirugía es necesaria, hay que tener en cuenta las necesidades específicas de cada deportista. Por ejemplo los lanzadores de beisbol, peso, jabalina o los jugadores de tenis y balonmano, precisan una importante rotación externa del hombro, si tras una cirugía por inestabilidad acortamos grados de rotación externa, este deportista puede ver mermada su función y rendimiento respecto al estado previo a la lesión.