Tobillo y pie

Los problemas por los que más frecuentemente se va a consultar al traumatólogo son esguinces de tobillo, pie plano y cavo, fascitis plantar o espolón calcáneo, artritis y artrosis de tobillo, tendinitis, juanetes (hallux valgus), juanetillo de sastre (quintus varus), metatarsalgias, deformidades de los dedos, neuroma de Morton, artrosis retropié, fracturas, roturas tendinosas... En enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide, el pie y el tobillo se suelen ver afectados; en estos casos es fundamental hacer un diagnóstico y enfoque global del tratamiento.

Esguinces de tobillo

Los más frecuentes afectan al ligamento lateral externo. Según la intensidad de la torsión son más o menos graves, precisando de diferentes periodos de
inmovilización.

   Muy raramente son quirúrgicos. Prácticamente en todos los casos se benefician de tratamiento rehabilitador.

Ver ejercicios de rehabilitación para el tobillo.

Pie plano y pie cavo

La forma de la bóveda plantar determina una forma concreta de pie, ya sea plano o cavo.

Son casi todos variantes de la normalidad (es como quien tiene los ojos verdes o marrones), aunque en algunos pocos casos el exceso de cavo o de plano puede determinar dolor y necesitar tratamiento ortésico o quirúrgico.


Fascitis plantar

El sistema calcáneo-aquíleo-plantar es una cadena tremendamente importante para el desarrollo de la pisada adecuada y la marcha.

Por alteraciones en el mismo se pueden producir dolores en el talón. La presencia de espolón calcáneo no determina más o menos síntomas, de hecho se ve en muchas personas asintomáticas. Se produce alivio de los síntomas en casi todos los casos con fisioterapia, infiltraciones y ortesis.

   En muy escasos pacientes se requiere cirugía.

Ver ejercicios de rehabilitación para la fascitis plantar.

Tendinitis

Cualquier tendón que pase por el tobillo y el pie se puede inflamar y doler; aunque cada uno se suele asociar a diferentes patologías que hay que conocer y diagnosticar. Por ejemplo, el tibial posterior se inflama en los casos de pie plano del adulto. Las tendinitis de los peroneos se producen típicamente en ….. y las del flexor del hallux son típicas de bailarines.



Artritis y artrosis de tobillo

La inflamación de la articulación tibio-astragalina puede deberse a enfermedades reumáticas o ser parte de una artropatía degenerativa consecuencia de un
traumatismo previo. El tratamiento inicial siempre pasa por modificación de la actividad, ortesis y analgesia.

En ocasiones precisan infiltraciones o una artroscopia de tobillo. Las artrodesis y artroplastias de tobillo son necesarias en muy pocas ocasiones.


Juanete (hallux valgus)

Mucho más fecuentes en las mujeres por el uso de determinado tipo de zapatos, los juanetes tienen una clara predisposición hereditaria o genética; pues el tipo de pie condiciona mucho su aparición. Además de la modificación del calzado hay otras pocas medidas que se pueden tomar antes del tratamiento quirúrgico.




Juanete de sastre (quintus varus)

Muy determinado también por la morfología del pie, puede tratarse con modificación del calzado y cuidados podológicos o precisar de tratamiento quirúrgico.



Metatarsalgia

El dolor en las cabezas de los metatarsianos puede aparecer por diferentes causas. La modificación de los zapatos es uno de los puntos principales. Según el origen de la metatarsalgia podremos necesitar tratamiento ortésico y fisioterapeútico y/o quirúrgico.



Deformidades de los dedos

Los dedos en maza, en martillo, en cuello de cisne, clinodactilias…. pueden ser hereditarios o consecuencia de procesos que afectan a todo el pie.

En cualquier caso duelen y rozan con el calzado y pueden necesitar pequeños gestos quirúrgicos para dejar de molestar.

Neuroma de Morton

La irritación del nervio interdigital del tercer espacio intermetatarsiano puede dar un dolor tipo “calambres” en uno o dos dedos del pie. La causa de la formación del neuroma suele ser compresiva y el tratamiento además de modificar el calzado, ortesis, infiltraciones y cirugía en raros casos.


Artrosis de retropié

Las articulaciones del retropié nos permiten adaptarnos al terreno irregular durante la marcha. Puede aparecer como secuela de fracturas (de astrágalo,
calcáneo) o ser secundario a alteraciones del retropié. Su tratamiento es ortésico y si fracasa quirúrgico.



Fracturas

Las más frecuentes afectan al tobillo y algunas requieren tratamiento quirúrgico e inmovilización. El tratamiento con heparina es necesario. Las fracturas de calcáneo y astrágalo se producen típicamente por caídas de altura.

   Las fracturas de los metatarsianos raramente necesitan tratamiento quirúrgico.